“Bluetoothing”: la Peligrosa Tendencia de Inyectarse Sangre Ajena al Drogarse que Habría Desatado una Gran Crisis de VIH

POR: MARCOS SUSTAITA

Ciudad de México.- Lo que parece sacado de una película de terror es una práctica real y está encendiendo las alertas sanitarias en todo el mundo. Se le conoce como “bluetoothing”, “flashblood” o “hotspotting”, y consiste en que un consumidor de drogas inyectables, tras inyectarse heroína o metanfetamina, extrae su propia sangre con la misma jeringa para inyectársela directamente a otra persona con el fin de “compartir el efecto” sin necesidad de comprar más droga.

Aunque especialistas advierten que la cantidad de droga que permanece en la sangre es mínima y no produce un segundo efecto, la desesperación provocada por el síndrome de abstinencia, sumada a la pobreza extrema y la falta de jeringas estériles, ha convertido este mito en una práctica común en comunidades vulnerables.

El riesgo sanitario es extremo: al inyectar sangre directamente de una persona a otra se transmite de forma casi segura el VIH, así como hepatitis B, hepatitis C y otras infecciones en la sangre.

Fiji, epicentro de la crisis

Aunque esta tendencia se documentó por primera vez hace más de una década en países de África como Tanzania, Lesotho y Sudáfrica, el caso más dramático actualmente es el archipiélago de Fiji, en Oceanía.

De acuerdo con reportes de BBC News y ONUSIDA, Fiji pasó de registrar alrededor de 100 casos nuevos de VIH al año en 2019, a más de 2,016 casos entre finales de 2025 e inicios de 2026, un aumento de 16 veces. Actualmente uno de cada 60 adultos vive con el virus.

Las autoridades sanitarias de Fiji declararon una crisis nacional de salud, al confirmar que entre el 48% y el 50% de los nuevos contagios están vinculados directamente al uso de drogas intravenosas y a la práctica del bluetoothing, afectando principalmente a jóvenes de entre 15 y 34 años.

Organismos internacionales señalan que la falta de programas de reducción de daños, como el acceso a jeringas limpias y tratamientos de adicción, ha agravado la situación.

La Organización Mundial de la Salud advierte que el fenómeno podría extenderse a otras regiones donde coincidan el consumo de drogas inyectables, la pobreza y la falta de acceso a servicios de salud.

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