Científicos Hacen la Primera Célula Sintética, con Esto Podran Crear la Ingeniería Biológica

POR: REDACCIÓN

El hito científico al que te refieres es el de SpudCell, un avance masivo liderado por los investigadores Kate Adamala y Aaron Engelhart de la Universidad de Minnesota.

El anuncio marca un antes y un después porque, a diferencia de intentos históricos anteriores que solo modificaban genomas existentes, esta es la primera vez que se construye una estructura celular desde cero (enfoque de abajo hacia arriba) utilizando componentes químicos inertes que logran completar un ciclo vital.

Lo verdaderamente revolucionario de este proyecto no es solo que la célula esté «viva», sino las condiciones de su diseño:

Mientras que una bacteria natural depende de miles de millones de moléculas interactuando de forma caótica, SpudCell está hecha de apenas entre 150 y 200 tipos de moléculas. Su creadora destaca que conocen exactamente el «inventario» y la concentración de cada ingrediente.

Las células naturales usan una compleja red interna de proteínas (el citoesqueleto) para mantener su forma y partirse a la mitad. SpudCell no lo tiene; en su lugar, los científicos diseñaron proteínas específicas que se acumulan en la membrana grasa exterior hasta generar una tensión física tal que la obliga a dividirse de manera natural.

Su ADN total es de solo 90 kilopares de bases (menor al límite teórico que se creía necesario para sostener la vida) y está distribuido en 7 moléculas circulares llamadas plásmidos. Esto permite reprogramar funciones biológicas por separado, como si fueran módulos de software.

Como todo gran salto de la ciencia, ha despertado recelos. Aunque SpudCell puede alimentarse absorbiendo lípidos de su entorno, crecer, duplicar su ADN y dividirse, revistas de alto impacto como Cell han rechazado inicialmente algunas publicaciones argumentando que no es biología real.

El motivo es que todavía carece de la estabilidad necesaria para evolucionar de forma autónoma durante muchísimas generaciones consecutivas o bajo un genoma unificado.

Aun así, abre las puertas a una verdadera bioeconomía de precisión: fábricas celulares programables capaces de sintetizar medicamentos, biocombustibles y materiales avanzados con un gasto energético drásticamente menor al de los métodos industriales o de fermentación actuales.

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