UNAM Afirma que Hay un 95% de Probabilidad de que El Niño se Transforme en un “Niño Godzilla”
POR: REDACCIÓN
La afirmación de que hay un 95% de probabilidad de que el fenómeno de «El Niño» se convierta en un «Niño Godzilla» suele resurgir en el debate público cada vez que las temperaturas del Océano Pacífico central experimentan un calentamiento anómalo. El término «Niño Godzilla», acuñado originalmente por expertos de la NASA durante el severo evento de 2015-2016, se utiliza de manera informal para describir un fenómeno de intensidad extraordinaria.
Cuando las agencias meteorológicas y los centros de investigación, como el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, emiten alertas sobre «El Niño», las probabilidades del 95% generalmente se refieren a la certeza de que el fenómeno se mantendrá activo durante una temporada específica (por ejemplo, el invierno), y no necesariamente a que alcance una categoría catastrófica.
El desarrollo de un evento «Súper Niño» o «Godzilla» depende de varios factores dinámicos:
Para que un Niño sea extremo, no basta con que el agua esté caliente; los vientos alisios deben debilitarse de forma prolongada para permitir que ese calor se concentre en las costas de América.
Los científicos miden las anomalías en la temperatura superficial del mar. Si superan los 2.0 de manera sostenida, el evento se clasifica como «fuerte» o «muy fuerte».
De consolidarse un fenómeno de gran magnitud, los efectos climáticos globales se intensifican, mostrando una dualidad muy marcada en el territorio mexicano
Durante los meses de verano y otoño, «El Niño» suele inhibir la formación de nubes y lluvias en el centro, sur y sureste de México. Esto se traduce en estrés hídrico para las presas, afectaciones severas a la agricultura de temporal y un incremento crítico en el riesgo de incendios forestales.
Por el contrario, la corriente en chorro subtropical se desplaza hacia el sur, lo que suele provocar un invierno inusualmente lluvioso, frío y con tormentas intensas en los estados del norte y noroeste del país.
«El Niño» incrementa la cizalladura del viento en el Atlántico, lo que tiende a apagar la formación de huracanes en el Golfo de México y el Caribe. Sin embargo, dinamiza el Pacífico, aumentando el riesgo de que ciclones de rápida intensificación se acerquen a las costas occidentales del país.
Las advertencias de la comunidad científica de la UNAM y de los organismos de protección civil buscan que los sectores clave como la gestión del agua, la agricultura y el sector eléctrico preparen planes de contingencia ante escenarios de calor extremo y escasez de lluvia, mitigando así el impacto económico y social de estas anomalías climáticas.

