Celebraciones Contra Realidad Don Pablo, Vendedor de Sueños

POR REDACCIÓN

El matrimonio de Don Pablo González Sifuentes y su esposa Ceferina Hernández de la
Cruz, ya no tiene hijos pequeños, pero este 30 de abril festejaron a sus nietos. Y ella tiene
actualmente que acompañar (cosa que no era necesario antes) a Don Pablo a su trabajo, pues
ahora hay que ayudarle a bajar los gruesos y pesados tablones de madera, y las gruesas bases de
fierro (pesados) que sostienen los tablones, para poder colocar su puesto de venta de sueños. Un
lugar de venta de libros, mismos que antes vendía sobre la caja y cofre en su pequeña camioneta
(así lo hizo durante 14 años o más) y cuando este preciado objeto «el libro», era buscado con
más persistencia, tenía un local sobre el bulevar Francisco I. Madero en esta ciudad capital,
Ciudad Victoria.


Don Pablo es ya, por sus años de entrega a esta noble tarea, «la venta de sueños» –
entendiéndase «libros»- que pueden hacerse realidad. Un referente de nuestra capital «Ciudad
Victoria». Si fuiste a Ciudad Victoria y no estuviste en el 11 Hidalgo, esquina, en la camioneta
«La soñadora», comprando -a precios muy bajos- sueños (libros) a Don Pablo, ¡No estuviste en
Ciudad Victoria!


Es por ello, por lo que el día del niño, de la madre, del padre, el maestro y el estudiante,
«La soñadora » tuvo muchos visitantes y “el soñador” Don Pablo, algo que llevar a su casa, para
continuar “haciendo por la vida”, como dice el pueblo trabajador. Nuestros problemas y la prisa
de la vida actual, nos impide ver estos detalles. Pero prácticamente no hay victorense que -a
pesar del avance de la tecnología, con la computadora, tablets, celulares, etc.- no haya estado
con Don Pablo, en la compra de sus sueños (libros).


A pesar de los años y con las exiguas entradas, arregló una especie de toldo o techo;
sobre la caja de “la Soñadora”, que protege a su preciada mercancía, de la quema producida por
los inclementes rayos del sol, él mismo, sentado en una modesta silla, se protege de ellos bajo la
sombra del encino (Quercus Ilex) que se encuentra, como ya dijimos, en la esquina del once
Hidalgo. Hoy ya no lo puede hacer, hoy tiene que poner las bases de fierro, cargar con ellas, a
pesar de su peso y cargar con los tablones, más pesados aun, para tener una base, a ras de tierra,
donde exponer sus libros.


Pero también ahora “expone” su salud, pues la vida no pasa en vano, su salud se ha visto
menguada por el padecimiento silencioso de la hipertensión y la diabetes. Agregamos a ello, su
discapacidad visual y la edad (65 años). Por ello, la venta de los “sueños” (libros), le ayuda en
su terca lucha por subsistir ¡TRABAJANDO! Como lo ha hecho toda su vida.


Sin embargo, a pesar de las altas temperaturas, hoy su trabajo se ha complicado y, ha
tenido que ofrecer sus “sueños” (libros) abajo de su camioneta, -pues durante 14 años los

ofreció sobre la caja de su camioneta-. Hoy, sin la protección de la sombra y el impedimento de
vender en la camioneta, tiene que apoyarse con su esposa, pues hay que bajar y subir las bases
de fierro, los pesados tablones y los pesados libros, que antes solo había que extender en la caja
de «La soñadora», a la que puso un toldo, para protección de tan preciado material, (ver foto)
dador de vida y sustento (a la familia de Don Pablo) y de “sueños”, alegrías, celebración,
felicidad y entusiasmo a los compradores y/o destinatarios de tan preciado regalo.


Felicitamos a Don Pablo y a su entrañable esposa, por el día del estudiante, pues ellos,
también aprenden, «Lo irracional» de algunos procederes, que alteran, su hasta ahora, forma de
obtener su sustento. Felicitémosles por el día de la madre y el padre, pues no solo dieron vida a
sus hijos; preguntémonos cuántos hijos de otros padres, como dice el poeta Marcos Blanco
Belmonte “… ¿Es que los demás padres, hijos no tienen? …”, han cambiado su derrotero al tener
el preciado objeto, dador de “sueños” ¡el libro! en sus manos. Creando, dando nueva vida.
También el día del estudiante y del maestro, pues su trabajo de toda la vida, brinda los
elementos necesarios para que fructifiquen los sueños y las ilusiones de todos los afortunados
que se hayan acercado a “La soñadora” y a “los soñadores” Don Pablo y su esposa Doña
Ceferina.
¡Felicidades, Don Pablo!¡Felicidades, Doña Ceferina!¡Felicidades a Los Vendedores de
Sueños!, ¡Felicidades a los compradores de sueños!
Solicitamos a las autoridades, se les permita, seguir vendiendo sus libros en “la
soñadora”. Solicitamos la solidaridad del pueblo trabajador, mandando el hashtag

LibrosDeDonPabloSí #LosLibrosDeDonPabloSonNuevosMundos. Hagámoslo viral

Los antorchistas y el pueblo trabajador, debemos tener claro que la manera de celebrar y
expresar nuestro cariño y reconocimiento a los niños, a la madre, al padre, al maestro y al
estudiante, es organizándonos y luchando, por transformar la dura realidad en que vivimos, por
una vida mejor. ¡Adelante!

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