Reflexiones de una “Cascarita” de Futbol

POR VIRGILIO FLORES

Aquí la edad no importa y es cuestión de «aguantar» como dicen ellos, pues a pesar de
su actividad extenuante en sus trabajos que los limita a estar más de 8 horas diarias de
lunes a domingo (en algunos casos), se conducen a un lugar donde los problemas
desaparecen; es momento de sentirse realizados, de sentirse futbolistas profesionales,
miembros importantes que trabajaran en equipo para lograr el triunfo o solo sentir la
adrenalina que el fútbol les provoca.


¡Corre, dale Juan, aquí por la derecha, por la banda, al otro lado, bájala, pasa la bola!,
son frases que ensordecen la noche. Son voces que pueden escucharse en toda la
cuadra. Más tarde el grito de «goooool…» es el festejo del primer balón que
afortunadamente entró a la portería. Ellos son hombres de trabajo, padres de familia,
hermanos, tíos, sobrinos, etc.; son amantes del deporte, son aficionados de lo sano,
conscientes o inconscientes de la necesidad de la práctica indispensable del deporte,
quizá, no sabemos.


Aun cuando la edad les ha llegado, sus cuerpos y la necesidad de mantenerse activos
los impulsa, los anima; está vez se escucha una sana conversación, sin frases
altisonantes, uno que otro en la desesperación al darse cuenta que no funciona la
comunicación en el equipo prefiere aconsejarse en voz alta.

El entrenador los regaña,
les recuerda su posición -defender su lugar y después iniciar el juego- dice y acto
seguido pasa a festejar la excelente participación del portero, porque es el que los ha
salvado de una muy mala jugada «desde hace tiempo no tenemos portero, está
excelente en su participación, el equipo es el que no defiende, no juega, necesitamos
compromiso porque para ser futbolistas hay que escuchar» dice el entrenador.


Para ellos es importante ganar para pasar a la liguilla, sin embargo al equipo le
molesta haber perdido dos juegos seguidos y solo haber ganado uno; quizá no sea el
mejor equipo de fútbol, pero es el mejor que hasta el momento he visto, porque
expresan la ganas de defender su portería, de meter el siguiente gol; llega el segundo
tiempo, aquí también son incluyentes, ingresa al juego un joven le apodan «Neymar»,
no es muy bueno que digamos, al minuto 20 de la nada se cae, en la banca una señora
le grita al árbitro «eeeh, árbitro no le ponga el pie», las risas no tardan en llegar. Al
minuto 25 de la fiesta futbolera ya ha desertado un jugador que ha pisado la pelota y
se ha lesionado.

Ha terminado el partido, el equipo ha perdido 5-1, el ánimo ya no es el mismo, pero
uno de los guerreros en el campo de juego ya es el ganador. Fueron hombres valientes
que intentaron a toda costa defender su honor y su portería, pero esta vez no lo
lograron, lo único que se llevan es la satisfacción de no dejar ir limpio a su adversario,
ese gol es sinónimo de esfuerzo, de trabajo en equipo.


Salen los jugadores del campo de tierra, sucios, con lodo en los brazos y piernas, las
condiciones en las que juegan no son las mejores. Tienen cuatro grandes lámparas que
les ayuda a ver a sus contrincantes, pero no es suficiente. Aquí nos damos cuenta que
el deporte no es prioridad para el gobierno. Este año se han reducido los apoyos a este
rubro, no hay avance de instalaciones, no hay construcción de espacios deportivos
para la gente que juega y se apasiona por enseñar este maravilloso deporte.

Esto es una realidad que no solo se vive en los campos de tierra en Tamaulipas, sino
en todo México, y con este desinterés nuestro país ha logrado ocupar el ¡primer lugar
en obesidad infantil y adulta en el mundo! Pero ¿y que hacen con los impuestos que se
recaudan de los mexicanos? Aquellos que deberían ir a parar en la construcción de
mejores espacios deportivos y de recreación para todos.

El Estado y el Gobierno
Federal menosprecian la promoción, la enseñanza y el desarrollo de tan importantes
deportes, no solo del futbol, sino del deporte en general, de la cultura, etc., aquello que
da al hombre el sentido de pertenencia, del cuidado no solo de su persona, sino de su
salud.


Tanto es así, que el deporte y su práctica acercan al hombre a este deseo de
progreso, de superación y de trabajo en equipo. Este es el preámbulo para que se
tenga una destacada participación de los mexicanos en los Juegos Olímpicos, por
ejemplo. Pero esto solo se puede llevarse a cabo en espacios bien equipados,
mismos que deben ser responsabilidad de los gobiernos.


Ante esto, los deportistas deben tener claro que sí es posible destacar en el deporte
y ser representantes dignos, sin importar la edad con la que se represente a nuestro
país, pero hace falta impulsar y exigir con mayor fuerza a nuestras autoridades que
se atienda este sector por el bien de la ciudadanía, por el bien de las próximas
generaciones.

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